¿Cómo transcurre una otoplastia?

El primer paso en la cirugía de corrección de orejas es, como no podía ser de otra forma, la anestesia. Las opciones de sedación incluyen la anestesia local, intravenosa o general. Será nuestro médico quién nos recomiende la mejor opción.

A continuación se procede a la corrección de las orejas usando técnicas quirúrgicas para crear o incrementar el pliegue antihelical (dentro del borde de la oreja) y para reducir los cartílagos conchales demasiado largos (la concavidad más larga y profunda del oído externo). Las incisiones necesarias para llevar a cabo la otoplastia se hacen normalmente en la zona posterior de la oreja. Cuando las incisiones son necesarias en la parte frontal, se realizan en los pliegues para ocultar posibles cicatrices. Tras esto, se moldea y se asegura la nueva formar del cartílago mediante unas suturas internas que no serán eliminadas.

Una vez que las suturas internas están listas, se ponen puntos externos para cerrar la incisión. Para ello, se usan técnicas individualizadas, cuidando de no distorsionar otras estructuras y evitando dar una apariencia poco natural a las orejas.

La otoplastia ofrece resultados de forma casi inmediata en el caso de las orejas protuberantes y los resultados son visibles tan pronto los vendajes que dan soporte a la nueva forma de la oreja en las fases de curación iniciales son retirados. Con las orejas posicionadas de forma permanente más cerca de la cabeza, las cicatrices de la cirugía quedan escondidas tras la propia oreja o en alguno de sus pliegues naturales.