Otoplastia sin cirugía.

Una cirugía es siempre un procedimiento invasivo que además puede ser bastante caro. Es posible que no nos sintamos a gusto con la idea de pasar por quirófano para hacernos una otoplastia (cirugía estética de orejas), o que no podamos pagarla, en cuyo caso es normal que nos sintamos atraídos por otras alternativas que no son invasivas.

Adhesivos para las orejas de soplillo: los adhesivos se usan para pegar las orejas para que así no sobresalgan demasiado. Desafortunadamente, forzar las orejas a colocarse en una posición diferente no hará que se queden así ni podrá cambiar la forma ni el ángulo de las orejas de forma permanente.

Sin embargo, si se busca una solución rápida, usar adhesivos puede dar buenos resultados de forma temporal y proporcionarnos una buena idea de los resultados que podría dar una otoplastia. La gran desventaja es que los adhesivos que deberíamos usar son bastante fuertes y pueden irritar la piel. Además, si los usamos con frecuencia podemos causar que la otoplastia presente más riesgos o incluso que no sea posible. Si hemos usado adhesivos lo mejor es hablar con nuestro cirujano sobre el daño que podamos tener en las orejas y sobre si existe la posibilidad de realizar una otoplastia o no.

Aparatos para sujetar las orejas de soplillo: estos aparatos se han desarrollado usando un sistema similar a los aparatos dentales para aplastar las orejas con el paso del tiempo. Este método es muy novedoso, y aún se sabe poco de sus efectos a largo plazo o de los resultados del procedimiento.

Tablillas para las orejas de soplillo: cuando los niños son muy pequeños, el cartílago de las orejas puede ser fácilmente manipulado usando tablillas o bandas. Como en el caso anterior, solo son efectivas en pacientes muy pequeños con un éxito de un 85%. Pueden tener que llevarse durante seis semanas, yendo a consultar con el cirujano como paciente externo, pero los resultados pueden ser bastante efectivos. Este método solo funciona a una temprana edad del niño, y existe el riesgo de que haya problemas al interferir en su desarrollo normal a una edad tan temprana. Muy a menudo, los niños acaban creciendo de tal forma que las orejas quedan proporcionadas y suele ser mejor esperar.

Debido a la naturaleza de las orejas, es difícil cambiar su forma o ángulo sin recurrir a la cirugía, especialmente en adultos que ya tienen el cartílago fijo. Los métodos alternativos no suelen funcionar, siendo únicamente los adhesivos los que dan buen resultado para una fijación temporal, en contraposición a las opciones a largo plazo. La única forma de cambiar las orejas de forma permanente, por lo menos de momento, es a través de la cirugía estética de las orejas (otoplastia). Es posible que con el tiempo aparezcan nuevos métodos que permitan corregir la forma de las orejas, ya que hay muchos estudios que buscan desarrollar un sistema que sirva para corregir las orejas de forma no invasiva.