La otoplastia bilateral
A veces los niños nacen con las dos orejas deformadas o con dificultades en los pabellones auditivos. En el caso de la microtia (nacer sin orejas), no es raro que ésta sea doble, es decir, que falten ambas.
Cuando esto ocurre, el niño tendrá que someterse a una otoplastia bilateral. Este tipo de cirugía no es solo cosmética, sino reconstructiva. En líneas generales, cuando la lleva a cabo un cirujano plástico cualificado, el procedimiento es seguro y repara la apariencia física del niño.
En algunos casos, la otoplastia bilateral se emplea para reducir ambas orejas, y su propósito suele ser puramente cosmético. En este tipo de casos, la otoplastia puede reducir la protuberancia de ambas orejas. Mediante el procedimiento quirúrgico, ambas orejas se alinean con la cabeza y se vuelven más proporcionales en cuanto a tamaño.
Niños de entre 4 y 5 años de edad pueden someterse a una otoplastia bilateral, que se realiza normalmente de forma ambulatoria. Se puede usar tanto anestesia local y un sedante como anestesia general. La mayor complicación consiste en que tras la intervención el niño debe pasar un cierto tiempo con una menor actividad física, lo que en casos de niños muy activos puede ser difícil de lograr. También suele haber una cierta sensación de incomodidad, inflamación, decoloración o hematomas.
A pesar de todo lo anterior, es muy raro que una otoplastia bilateral tenga efectos secundarios. Como en cualquier otro procedimiento de este tipo, asegúrese de que el doctor está lo suficientemente cualificado. Consulte, por ejemplo, con la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, la Asociación Española de Cirugía Plástica o una asociación equivalente de su país.