Pasos para realizar una otoplastia
Para realizar una otoplastia, es fundamental elegir a un cirujano plástico facial cualificado. Durante la consulta, el cirujano examinará la estructura de las orejas y discutirá con el paciente o sus tutores las posibilidades reales de corregir los problemas que haya detectado. Incluso en aquel caso en el que solo una oreja necesite corrección, es probable que el cirujano le recomiende hacer las dos para conseguir una apariencia más simétrica y natural.
Una vez que cirujano y paciente han decidido que la cirugía está indicada, pasarán a discutir el procedimiento. Teniendo siempre en cuenta el historial médico, el cirujano explicará el tipo de anestesia que va a utilizar, el lugar en el que se realizará la operación y los costes asociados a la misma. En el caso de operaciones a niños más pequeños, lo normal es que el cirujano opte por una anestesia general y si el niño es más mayor o un adulto, lo normal es que opte por una anestesia local y un sedante. En condiciones normales, la otoplastia puede llevarse a cabo en una hora y media o dos horas.
La operación empieza con una incisión detrás de la oreja, en el pliegue natural en el que la oreja está unida a la cabeza. El cirujano eliminará la cantidad de cartílago y piel necesarios para conseguir el efecto deseado. En algunos casos, el cirujano recortará el cartílago y le dará la forma deseada, tras lo que lo asegurará de nuevo aplicando puntos de sutura.
En otras operaciones, el cirujano no eliminará nada de cartílago, sino que se limitará a aplicar los puntos de sutura para asegurar al cartílago en su nueva posición tras haberle dado la forma deseada.
Tras la operación, el paciente deberá llevar vendajes suaves en las orejas durante unos cuantos días y algunos pacientes experimentarán una cierta incomodidad. Si está acostumbrado a dormir de lado, sus patrones de sueño pueden verse perturbados durante más o menos una semana, ya que no podrá aplicar presión en la zona de los oídos. En algunos casos se recomienda el uso de cintas para la cabeza durante dos semanas con el objetivo de mantener las orejas en la posición adecuada.
Los riesgos de esta cirugía son mínimos. Una vez que la herida haya cicatrizado, la cicatriz tras las orejas será muy fina y al estar en un pliegue natural, no será visible. Cualquier hecho inusual deberá ser comunicado inmediatamente al cirujano.
La cirugía estética facial puede corregir los defectos faciales que en ocasiones minan la autoconfianza. Al cambiar nuestro aspecto, también puede cambiar la forma en la que nos sentimos.