Cuidados posteriores a la otoplastia

Una vez realizada la operación de otoplastia, el paciente deberá llevar un grueso vendaje que le ayudará a mantener la nueva posición de las orejas durante la cicatrización. Una vez transcurridos unos días, lo normal es que el paciente regrese a la consulta para cambiar ese vendaje por otro más ligero. Además, el cirujano estético nos dará una lista completa de instrucciones para el postoperatorio, las cuales deberemos seguir al pie de la letra para reducir el riesgo de que se produzcan complicaciones.

A menudo, los pacientes jóvenes tienen que cesar su actividad normal durante por lo menos los siete días que siguen a la cirugía. Durante las primeras tres semanas de recuperación, debemos tener un especial cuidado con los niños y restringirles aquellos juegos que puedan causarles alternaciones o golpes en las orejas. Los pacientes adultos, sin embargo, suelen volver a su actividad normal tres días después de la cirugía, aunque en procedimientos más complicados se suele requerir un mayor tiempo de recuperación. En todo caso, no deben doblarse las orejas hasta que haya transcurrido por lo menos un mes o más.

Tras una otoplastia y durante el periodo de recuperación, los pacientes pueden experimentar:

  • Incomodidad y entumecimiento – que se trata con medicación oral
  • Dolores de cabeza – que pueden ser tratados con anestésicos locales de duración prolongada.
  • Hinchazón – para reducirla es conveniente tener la cabeza elevada y, en todo caso, los normal es que ésta remita al cabo de una semana.
  • Sensaciones inusuales – que pueden incluir picores o falta de sensibilidad en la zona de la incisión, y que pueden desaparecer al cabo de seis meses.

Aunque las complicaciones son posibles en cualquier cirugía, lo cierto es son poco comunes en el caso de la otoplastia. Estas complicaciones pueden incluir coágulos de sangre en el oído o infección en el área del cartílago. El cirujano puede recomendar un periodo de espera para ver si el coágulo o la infección (con antibióticos) remiten o no por sí solas. Si el coágulo no se disuelve, puede eliminares con una aguja. Muy rara vez la infección requerirá de un drenaje quirúrgico, aunque la posibilidad existe. También es probable que se forme tejido cicatrizal. Muchos pacientes tienen una cicatriz que apenas es visible en la parte de detrás de la oreja. Sin embargo, los cirujanos tienen un especial cuidado al hacer la incisión, colocándola en lugares muy discretos y poco visibles.