¿Qué resultados podemos esperar de una otoplastia?

El objetivo de la otoplastia (cirugía estética de las orejas) es recolocar y da una nueva forma a las orejas para que tengan una mejor apariencia. Como regla general, la otoplastia se realiza para corregir unas orejas que son excesivamente protuberantes o demasiado grandes, y se suele hacer en ambas orejas para que el aspecto de las dos sea similar.

Antes de la operación, el cirujano comentará con nosotros la simetría de nuestras orejas ya que es importante tener en cuenta que la mayoría de las orejas no son simétricas (ambas idénticas). Durante la otoplastia, el cirujano hará una incisión tras la oreja que debilitará el cartílago. Tras realizar esta incisión, plegará la oreja en la posición adecuada y asegurará la nueva colocación mediante suturas. En ocasiones se necesitará eliminar piel o cartílago y, a veces, una oreja necesitará más corrección que la otra. Rara vez el cirujano hará incisiones en la parte frontal de las orejas, y de hecho lo habitual es que las cicatrices de esta cirugía no sean visibles. La operación suele durar una hora y media y los pacientes deberán llevar las orejas vendadas entre dos y cuatro semanas tras la misma.

La mayoría de las personas que se someten a una otoplastia quedan contentas con el resultado. En casos excepciones, la oreja puede volver a su posición original y requerir una segunda operación.

En cuanto a los riesgos asociados a la cirugía de orejas, pueden incluir aunque no se limitan a los siguientes:

Problemas relacionados con la anestesia

  • Sangrado
  • Infección
  • En muy pocos casos, la sutura que se ha usado para asegurar la oreja sale a la superficie y deberá ser retirada