Riesgos de la otoplastia

La decisión de someterse a una cirugía para corregir las orejas es extremadamente personal. Para decidirnos, debemos tener en cuenta los beneficios que podemos obtener de ella y si los riesgos o posibles complicaciones son aceptables. Nuestro cirujano plástico nos debería explicar en detalle los riesgos asociados a esta cirugía.

Algunos de estos riesgos incluyen:

  • Sangrado (hematoma)
  • Coágulos de sangre
  • Asimetría
  • Infección
  • Mala curación de las heridas
  • Cambios en la sensibilidad de la piel
  • Irregularidades en el contorno de la piel
  • Decoloración de la piel o inflamación
  • Riesgos asociados a la anestesia
  • Cicatrices
  • Alergias al esparadrapo, al material de sutura, a los pegamentos, productos sanguíneos o a los preparados de uso tópico y/o inyectables
  • Dolor, que puede ser persistente

    Posibilidad de necesitar una cirugía de revisión

Es importante que le preguntemos a nuestro cirujano plástico cuestiones sobre el procedimiento, ya que lo normal es sentir algo de ansiedad, bien sea por la perspectiva de conseguir un nuevo aspecto o a causa del estrés que precede a la operación. No debemos ser tímidos a la hora de discutir este tipo de sentimientos con el cirujano.

Tras la operación, se colocarán apósitos o vendajes para mantener la zona operada limpia, protegerla de golpes y brindar apoyo a la nueva posición de las orejas durante el proceso inicial de curación.

Lo normal es que nos den instrucciones específicas para que sepamos cómo cuidar de nuestras orejas tras la cirugía, qué medicaciones son aplicables para acelerar la curación o reducir el riesgo de infección y qué consultas de seguimiento debemos realizar con nuestro cirujano plástico. Si surgiera cualquier complicación cuando ya estemos en casa, deberemos consultarlo inmediatamente para confirmar si necesitamos tratamiento adicional.

Seguir todas estas instrucciones es clave para que la cirugía resulte un éxito. Es muy importante que las incisiones quirúrgicas no se vean sometidas a estiramientos, abrasiones o movimientos mientras están cicatrizando. Nuestro cirujano estético nos dará instrucciones específicas al respecto.

Es normal que inmediatamente después de la operación experimentemos algo de dolor, que podrá ser controlado con calmantes. También puede aparecer una sensación de picor bajo las vendas, pero es esencial que éstas permanezcan intactas y que no las retiremos por ninguna razón. Si lo hacemos, podemos perder parte de la corrección y necesitar someternos a una segunda cirugía.

En todo caso, pregunta a tu cirujano cuestiones específicas sobre lo que puede esperar durante el periodo de recuperación, concretamente:

  • ¿Qué medicación me prescribirán tras la cirugía?
  • ¿Llevaré apósitos o vendajes tras la intervención? ¿Durante cuánto tiempo?
  • ¿Me tendrán que quitar los puntos? ¿Cuándo?
  • ¿Cuándo podré volver a mi rutina normal y a hacer ejercicio?
  • ¿Cuándo debo volver para que me hagan curas?

La medicina y, en concreto, la cirugía, no son ciencias exactas. Aunque se esperen obtener buenos resultados, no hay una garantía total. En ocasiones puede que no se logren estos resultados en una sola cirugía y que tengamos que pasar una segunda vez por quirófano.

En el caso de la cirugía para corregir unas orejas prominentes, los efectos son visibles de forma casi inmediata, en cuanto se retiran los vendajes que apoyan la nueva forma de la oreja durante las fases iniciales de curación. Las cicatrices suelen quedar muy ocultas. Cuando se trata de una cirugía de orejas más compleja, que incluyen una reconstrucción, los resultados van apareciendo con el paso del tiempo.